Carmela Piñón nació en Montevideo Uruguay en 1985.

Se recibió como Nutricionista en 2010 de la facultad de Medicina, en busca de investigar la salud humana y la naturaleza, en 2008 comienza a tomar clases de pintura en la escuela Casablanca y decide avocarse por completo al arte, Ignacio Iturria la toma como aprendiz y hasta la fecha estudia y comparte taller con el maestro.

 

Forma parte de la dirección de la escuela de arte Casablanca. Han formado grupos de residencias y estancias en diferentes países como Perú donde conoció la cultura y el arte precolombino que le ha nutrido su iconografía con seres míticos y mágicos. En USA conoció artistas contemporáneos latinos y materiales nuevos que aplica actualmente. Dentro de Uruguay suele pasar estancias cortas y frecuentes en la pequeña ciudad – campo de Rosario.O, Colonia, donde el  ritmo lento y la penillanura ondulada la incitan a imaginar.

 

Su obra fluye en imágenes surrealistas y oníricas, con influencia latinoamericana del realismo mágico. A través de una pincelada expresiva crea paisajes que van en todas direcciones. 

Carmela con sus obras motiva a imaginar cualidad que considera imprescindible para la evolución. 

Da el puntapié al espectador para estimularlo y crear sus propias historias. Genera espacios irracionales, paisajes sin piso o muy blando,  sin cielo o tal vez este se vuelve a transformar en fondo de mar, tal vez las paredes sean de cartón o de libros, los seres que lo habitan pasean sin límites, todo fluye.

 

Para Carmela el agua es símbolo de vida y de comunicación.

Este elemento no solo se ve reflejado en sus paisajes en estado liquido o en las húmedas atmósferas que crea, si no que también está presente en el material con el cual pinta: agua, pigmentos y acrílico. 

Sus paisajes de fuerza ingrávida la han llevado a exponer en España, y diferentes ciudades de Uruguay. 

 

La combinación de sus estudios científico- universitarios y la intensa formación artística con Iturria  la prepararon para investigar y poder develarnos en sus obras una gota de aquello que es intangible e inexplicable en los sueños, para ella, lo real.